
Hay días en el que uno no se levanta con ganas de sonreir, y mucho menos de hacer sonreir a los demás. Esos días donde la realidad parece tener un solo punto de vista, el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no está para bromas. En esos días, los que trabajamos intentando hacer sonreir a este país, tenemos un pacto, que sin previo aviso y sin que nadie se de cuenta al primer sintoma de que el mal humor nos está ganando la batalla, nosotros nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Damos ánimos, que si estás más delgado, que si tú estás más joven, a ti te está creciendo el pelo, si estás más gracioso, nos contamos algunos chistes que nos sabemos de memoria, pero fingimos riéndonos como si fuera nuestra primera vez. Y así pasamos el rato, hasta que finalmente, alguien hace la pregunta: Maestro¿se puede ver cada día el lado bueno de todo? Porque sinceramente que nadie nos quite nuestra manera de disfrutar la vida :)
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