viernes, 16 de diciembre de 2011
Humana y apasionadamente enamorada
Inclinó su cabeza hacia la mía y yo me alcé sobre las puntas de los pies arrojando mis brazos y todo alrededor de su cuello. No hizo ningún esfuerzo para bailar, simplemente me abrazó mientras enterraba mi rostro en su pecho. Se inclinó para presionar su mejilla contra la parte superior de mi cabeza. Sentí como sus labios rozaban mi pelo. Dejó la mano izquierda en la parte más estrecha de mi espalda y sujetó mi mano derecha con la otra.Acunó nuestras manos contra su pecho y pude sentir su corazón latir bajo la palma de mi mano.Mi mundo, que había estado boca abajo durante todo este tiempo, pareció estabilizarse en la posición correcta. Comprendí que tonta había sido temiendo este momento, como si fuera un regalo de cumpleaños que no deseaba o una exhibición embarazosa. Mire a los ojos brillantes, triunfantes y supe que yo también había ganado.
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